DICIEMBRE 2
-“Miren que verse en el cuerpo de una hoja”. Título para una canción que cantaría un fantasma. Será a las 5 y 34. Ya habrá ocurecido.\
No habrá más nada que hacer.
PRIMER CAPITULO
El día de la entrada. Por supuesto que él supo por dónde entraba (había un caminito).
Pero un segundo después, ya en el Home, se le olvidó cómo había sido el lugar –caminito- por donde había entrado.
Esto fue a las 5 y 34 de la tarde. Ya estaba oscureciendo.
Un soldadito de plomo se había quedado atrás, dentro de una gran caja de madera (esto fue en uno de los años de su infancia), ahora el tenía la edad de instalarse en el Home.
Lo primero que vio, al entrar al Home, fue una nevera.
La nevera tenía 100 años (de eso quedó convencido desde el momento que la vio).
Pero ¿qué función podía tener, en un Home, una nevera de 100 años.
Abruptamente, termina este primer Capítulo que, por cierto, está ilustrado con el minucioso dibujo de unas florecitas silvestres, sobre las cuales asoma la cabeza de un conejo.
“Todos los viejos son minimalistas”, acaba diciendo la última frase de este Capítulo.
El nombre del viejo es Emeterio Salitre.
Y, al volver a pensar en este Capítulo, no sólo me encuentro con la oscuridad total, sino también con la caída de una lluvia tenebrosa.
( Hoy encenderé una lamparita que está al lado de mi computadora. Hace tiempo que no sé cómo encender esa lámpara.
Hoy, a las 7 y 34 de la tarde, le diré a Marta lo que me pasa con la lámpara, y ella la encenderá).
¿En qué clase de mundo estoy viviendo?
Después, ya bajo noche total, me tomaré un scotch. Uno solo. Ya sólo me tomo un trago.
Lorenzo García Vega
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