Pero ¿qué fue lo que pasó cuando, durante varios años, estuve mirando a la pared blanca de la sala? No hablemos del sentido de eso; ya se sabe que, eso, no puede tener ningún sentido.
Años atrás hubo una casita, en el patio de la casa del Central Australia. Mi tío Alejandro Cairó, el jefe de las máquinas del Ingenio, fue quien la construyó, con el propósito de que fuera como un taller donde experimentar. Pero, aunque construyó la casita, y la llenó con mesas para dibujar, cartabones, compases, instrumentos, etc., la casita quedó, después de ser construída, como la ruina de un proyecto. Nunca más entró, mi tío Alejandro, en ella.
(Hoy, como siempre, es un día aburrido. Pero, ni siquiera me doy cuenta de que es un día aburrido).
Pero ¿qué era lo que veía cuando me pasé, años y años, mirando la pared de la sala? Y ¿sólo miraba la pared? No, también soñaba con un elefante, dibujado por mi tío Alejandro, en una cartulina que estaba sobre la mesa para dibujar de la casita.
Durante todo aquel tiempo, pensé si yo podría parecerme a ese elefante que había dibujado mi tío Alejandro.
-…elefante- me repetía ese final de frase, mientras contemplaba, obsesivamente, a la pared.
- Me fumo un cigarro envuelto en papel amarillo, todas las mañanas- decía mi tío Alejandro y, esto siempre, estas palabras, se me parecían a una cobra (¿a una cobra?, ¿qué quiero decir con esto?). O, también, esto dicho sobre el cigarro envuelto en papel amarillo, se me enredó con una cifra, con un enigma: o sea, con algo que, si pudiera desentrañarlo, entregaría la clave de todo: de mi vida, de la casita abandonada hasta convertirse en ruina, y hasta del elefante pintado en la cartulina.
- Pero, este cuento, si bien se mira, tampoco es para que lo entienda nadie. Sí: no hay nada, me temo, que se pueda entender en este cuento.
Lorenzo García Vega
Friday, January 7, 2011
UN CUENTO RARO
ENERO 7
Una puerta que parece que el inconsciente -¿el inconsciente es blanco?- acaba de cerrar. Siento, además, la presencia del agua. Me despierto. ¡Qué raro!, siento cierta alegría. Son las 8 de la mañana.
Lorenzo García Vega
Tuesday, January 4, 2011
INVENTAR UNA SELVA, A COMO SE PUEDA
Foto de Pedro Portal, tomada el 31 de diciembre del 2010
Haz click en la foto para ampliarla
-Sobre todo, en esta Playa Albina, inventar una selva y, luego, meterse dentro de ella. Como fondo; rayos, centellas, junto a cierta complicada geometría. Esto no estaría mal.
-Al comenzar el mini-cuento el personaje daría, ante la visión de la selva en que se iba a meter, inventándola, un paso atrás. Principio y final del mini-cuento en un solo cubiletazo.
-Pájaros negros convertidos en puntos negros. Puntos negros convertidos en pájaros negros. Un logro de Pedro Portales, en Miami Beach. Hay sin duda, en ese logro, algo que decir. Alguien, en cualquier momento, me lo va a mini-cuentear.
-Y después de pasarse, uno, la vida escribiendo, entonces vendrá la muerte. ¡Eso sí que está bueno!
-Para una perfecta comprensión del microscopio que podremos inventar en este año nuevo, están los pájaros negros convertidos en puntos negros, y los puntos negros convertidos en pájaros negros. Una vez alcanzado este punto, el punto que Pedro Portales sorprendió en Miami Beach, el mini-cuento se carrará sobre sí mismo.
-Al así como un strip-tease de sombras. Pero, no se sabe lo que pueda ser eso.
-Letra de un bolero y letra de un ‘texto serio”, yuxtapuestos. Y esto como comienzo de un texto que termina enseguida.
-Un anciano cuenta, con pelos y señales, la historia de su locura; o sea, con sólo tres líneas, dice que su locura comenzó a los tres años, cuando estaba en el tercer grado. ¡Qué poder de sintetizar tiene ese anciano!
-Considero a Monterroso como el Cervantes de los minis, pero me voy por otro camino. Si me encuentro con un dinosaurio, lo que me interesa no es verlo de cuerpo entero, sino soñar que se ha convertido en piezas regadas por el suelo, piezas que habrá que unirlas a como se pueda. Es que, yo amo el montaje, para enseguida emprender el desmontaje. Cada cual es como es.
Lorenzo García VegaAplausos
Nos salvamos ahora con el "viejo de porcelana", que se ha quedado pasmado en la juvenilia de la vida, mirando una pared de la que salen unos mini-cuentos que son como los carritos locos de las ferias: golpes y más golpes, aceleran, frenan, y chocan, abandonando todo camino que les asegure un destino final.
Por favor, sírvanle otro scoth, pongánle jazz, déjenlo que ande y que desande esos relatos como si fuera él mismo un carrito loco chocando contra las paredes de la sala de su casa. Al jazz se le podría meter un sonido de rama seca golpeando ventanas, o la tos seca del refrigerador.
SE BUSCA: Acróbata, domador de leones, malabarista, equilibrista blindado con bastones que la ha regalado el pintor Baruj. Las cuerdas flojas son terreno firme debajo de sus pies. Y ellos, todos tan de antaño, le aplauden. Y él responde, con cierta crueldad, a esos aplausos con más aplausos. Es que se nos avienen las carpas y el llanto de aquel niño que no pudo con aquella triste despedida en un pueblo ahora tan lejano, tan como lleno de polvo, tan atrapado en un cristal que se desdobla.
Pero el circo regresa, dado que todo en la Playa Albina regresa o se recicla, como historieta imposible. Que ganas tengo de contar un mini-cuento del aplauso, y le la lluvia que crece en aguacero, y del punto en que el aplauso ya no sabe si es aplauso o lluvia copiosa copiando otras lluvias antiguas. "¿Tentación? ¿Cruce de calles? Noches de lluvia que se adhieren a la piel como gatos". Cito bastante bien y de memoria, un poema que quiero olvidar.
Escribir en reversa. Escribir como montada en un carrito loco dando para atrás. Pisar y no arrancar. Yo sueño con el mini cuento en donde un niño montado en un carrito loco, comienza a cantar. Y en la canción se revelan las luces de neón, y de las luces salen pedazos de historias futurísticas, y de las historias futurísticas sale un hombre sentado en un sofá, garabateando en el espacio más virtuoso de lo real que ha quedado reducido (¿o amplificado?) a un ping-pong, que es lo más crecano a la casa del mundo REAL.
Margarita Pintado
Por favor, sírvanle otro scoth, pongánle jazz, déjenlo que ande y que desande esos relatos como si fuera él mismo un carrito loco chocando contra las paredes de la sala de su casa. Al jazz se le podría meter un sonido de rama seca golpeando ventanas, o la tos seca del refrigerador.
SE BUSCA: Acróbata, domador de leones, malabarista, equilibrista blindado con bastones que la ha regalado el pintor Baruj. Las cuerdas flojas son terreno firme debajo de sus pies. Y ellos, todos tan de antaño, le aplauden. Y él responde, con cierta crueldad, a esos aplausos con más aplausos. Es que se nos avienen las carpas y el llanto de aquel niño que no pudo con aquella triste despedida en un pueblo ahora tan lejano, tan como lleno de polvo, tan atrapado en un cristal que se desdobla.
Pero el circo regresa, dado que todo en la Playa Albina regresa o se recicla, como historieta imposible. Que ganas tengo de contar un mini-cuento del aplauso, y le la lluvia que crece en aguacero, y del punto en que el aplauso ya no sabe si es aplauso o lluvia copiosa copiando otras lluvias antiguas. "¿Tentación? ¿Cruce de calles? Noches de lluvia que se adhieren a la piel como gatos". Cito bastante bien y de memoria, un poema que quiero olvidar.
Escribir en reversa. Escribir como montada en un carrito loco dando para atrás. Pisar y no arrancar. Yo sueño con el mini cuento en donde un niño montado en un carrito loco, comienza a cantar. Y en la canción se revelan las luces de neón, y de las luces salen pedazos de historias futurísticas, y de las historias futurísticas sale un hombre sentado en un sofá, garabateando en el espacio más virtuoso de lo real que ha quedado reducido (¿o amplificado?) a un ping-pong, que es lo más crecano a la casa del mundo REAL.
Margarita Pintado
Monday, January 3, 2011
SOY AMANTE DEL MINI-CUENTO
-Mi nombre es otro. Trabajo en un circo, y mi nombre es otro.
Me rebelo, entonces, como es natural, contra esto de seguir teniendo un nombre falso.
¿En qué consiste mi trabajo en el circo? -Pero hay otra historia donde la mitad del público se va, cuando yo me pongo a leer. En esa historia, sé que no soy un clown, pero sí sé que soy un equilibrista (un equilibrista en blanco). Es que, entre mis palabras, me confundo. No sé cómo manejar mi lectura. -Un viejo de porcelana que, sin ninguna razón, saluda a la acera. El mini-cuento no pasa de ese principio. Es, por lo tanto, como si fuera silente. -Tengo otro mini-cuento. Este es sobre un ciego, pero al momento de empezar a contarlo, me echo para atrás. Y en eso consiste el argumento. -Dios le pegó un codazo a Caín. Ahí empezó una disertación sobre la envidia. Quise reducir este relato al tamaño de un mini-cuento, pero me aburrí. -Las luces de un neón perdido. Posible título. -Alguien, llamado Will, metió en su cartera el jazz que estaba escuchando. Nadie más volvió a oir ese jazz. Y al mini-cuentero se le hace imposible hacer un cuento sobre eso.
Pero, como el mini-cuentero es obsesivo, ahora está pensando en la posibilidad de hacer un mini-cuento sobre la imposibilidad de hacer un mini-cuento. "Tendré que seguir oyendo jazz”, se dice el mini-cuentero. -Para la mejor comprensión del mini-cuento, lo mejor sería dar alguna razón sobre el por qué los sueños no tienen principio. Un taller sobre los sueños debe comenzar por ahí. -Mini-cuento- Con una tarde imposible de agarrar. Una tarde de verano de la Playa Albina, donde está metida una tarde de verano.
En el compartimento de un tren no había nadie, o sí: había un lord inglés, invisible, y tan mal dibujado que sólo el que tuviera cierto conocimiento del esperanto podría verlo. Pero ¿esto no sería un relato bobo? Y ¿para qué sirven los relatos bobos? -Soy amante del mini-cuento por haberme pasado, horas, mirando para la pared de la sala. Claro que, de cierta manera, mi vocación por el scotch consolidó esta afición mini-cuentera.
Y me pregunto, también, aunque no acabo de entender bien la cosa, sobre el rizoma que pueda vincular una novela con un mini-cuento. Sobre esto, también tendré que volver. Lorenzo García Vega
Saturday, January 1, 2011
AÑO NUEVO, VIDA NUEVA
Ni nombre es otro. Trabajo en un circo, y mi nombre es otro.
Me rebelo, entonces, como es natural, contra esto de seguir teniendo un nombre falso.
¿En qué consiste mi trabajo en el circo?
Pero hay otra historia donde la mitad del público se va, cuando yo me pongo a leer. En esa historia, sé que no soy un clown, pero sí sé que soy un equilibrista (un equilibrista en blanco). Es que, entre mis palabras, me confundo. No sé cómo manejar mi lectura.
Felicidades, Margarita.
Lorenzo García Vega
ZUIHITSU FIN DEL 2010
La tarde de hoy será una tarde de… Van pasando los días, como si nada.
Y en la despensa había una lata de manteca, pero esto fue en 1936.
Llaves de agua – un tiburón seco, en azul.
Gotas de una psicodelia un poco aburrida.
Me gustaría ponerle, a un libro mío, este epígrafe de Luciano de Samosata:
“Escribo, por tanto, acerca de lo que no ví, ni comprobé, ni supe por otros y, es más, acerca de lo que no existe en absoluto ni tiene fundamento para existir. Por lo tanto, los que me lean no deben creerme en absoluto”.
Miro. Vuelvo. Invento noche. Es el olvido.
¿El olvido a quien se parece?
A nadie.
El olvido está sucio. Está abajo.
Al menos, en este momento, yo no me preocupo por hacer nada.
Dejemos las cosas como están.
“Con esta luz espantosa / dándole vasos de agua”, dijo Samuel Feijóo.
Tenía ganas de comerse una galleta. Después, se le quitaron las ganas de escribir.
Y dijo Lezama: “Una casa sin nada, / con vaciedad teatral, / apuntala los músicos / que pasan”.
Lorenzo García Vega
Friday, December 31, 2010
Ángeles mojados
Ángel mojado
Un ángel mojado pero con esa agua alquímica que no moja. Este ángel de Demi lo tuve guardado en un baúl que estuvo en Jagüey Grande (había, a su lado, un saco de azúcar prieta), pero que ya, por supuesto, no existe.
Lo que no existe es el agua que no moja. Y siempre, en un rizoma de esta Playa Albina, me vinculo con la pareja Demi-Arturo, sumergiéndonos en esa agua.
Esta historia de ángel guardado en baúl, por supuesto que no tiene sentido, pero insiste en ser una réplica de esa cabeza del insecto con que sueña Demi.Habría que seguir diciendo sobre esto, pues me gusta insistir (y creo que a Arturo-Demi les sucede lo mismo) en lo que no tiene sentido.
El insecto
Lorenzo García Vega
Dibujos de Demi
Thursday, December 30, 2010
EL PROSTIBULO
Una familia maldita. Un grupo maldito.
Girando dentro de un hospedaje en ruinas, lugar donde todo puede suceder.
Manchas de sangre.
A veces el cuerpo se precibe como un barro blanco –demasiado blanco- y húmedo.
Este hospedaje tiene una relación con el prostíbulo que, repetidamente, se me aparece.
Lo espectral. Sugiere la posibilidad de encontrar una playa, y al lado de esa playa, una ciudad que fue: escondida y tenebrosa, ya.
Hay lugares de La Habana: la Plaza del Mercado, la calle Benjumeda, Cuatro Caminos.
Por último, aparece María Luisa Milanés, no como la poeta suicida que fue, sino como la amada de un pintor -¿pintor de una lluvia a lo lejos?- que no existió.
Cuando despierte, trataré de encontrarme con la ciudad perdida para indagar sobre su relación con el prostíbulo repetido.
Lorenzo García Vega
Wednesday, December 29, 2010
2 DE LA MAñANA, DICIEMBRE 29
NO HAY POR QUE ENTENDER NADA
Al llegar, 5 de la tarde, a la boca del despertar, toco una rueda, una gran rueda amarilla. Hasta aquí Robin Hood, en el film sobre el medioevo, con el imperio donde los secretos de cartón, tan semejantes a las lagartijas.
A través de unos espejuelos blancos, pertenecientes a otros tiempos resplandeciendo reinas o, tal como tacones de aventureros, tal como tesoros bajo una laguna.
Bajo un escalofriante, ¡Hollywood!, miedo negro. Miedo negro con letras amarillas.
Estoy sabiendo esto, pues me estoy despertando. Saliendo de la boca grande, algo así como un invento donde mi cuerpo no se liberara del peso, escalofriante, de los muertos.
Pero ¡nunca dibujaré nada de eso! ¡Nunca sabré dónde he estado!
La cajita se convirtió en un reino, y yo pude sentir que estaba dentro de ese reino. Es que estaba en Hollywood, en Disney Landia: sótanos con músicas azules, aunque no he oído nada. La historia de la cajita es la que yo pudiera recomponer, si mis huesos se volvieran con una secreta muerte negra. Lo amarillo, la rueda amarilla, donde la historia que siempre me ha pertenecido, abrió todos sus colmillos.
Pues, en cuanto a colmillos, Robinson Crusoe, también, ha traído todos sus pecios. Colmillos, con joyas, en la noche de los cinematógrafos del pasado.
Hay un retrato de Groucho Marx.
Cuando mi cuerpo se resiente de haber sido masticado por los dientes del gran colmillo, entonces la estereotipada gran dama está siendo manipulada por el estereotipado tapiz donde está el unicornio. Esto, por supuesto, aunque artificial, se parece a un miedo. A un miedo que –inventémoslo así - , una vez, se enteró en una orilla de caracoles cónicos.
Esto quiere decir que hay que hay vidrieras que no oigo y que, tampoco, quiero oir.
Estoy saliendo del sueño 5 de la tarde.
Lorenzo García Vega
Neón natural
Luces pequeñas, asomando cabecitas de colores. La noche con sus brillos, como con guantes de seda, trepando angustias de hombros. Hace tiempo ya. Que ni el frío ni el calor, que ni las alas de hierro, ni las plumas más livianas, van diciendo sus preguntas como en lluvia de cerbatanas.
Pero las luces, con sus dedos halados, forrándome los pies con ese color que a veces se sale de las voces de unos niños cantores bajando por la montaña que hay detrás de mi casa. Pues todo está, úlimamente, como atrapado en cintas de colores. Rueda un film navideño. Y atrapada como estoy, me invento una nueva forma del neón.
Un vivir, un sentir, un dormir, un soñar, y hasta un escribir, sólo en neón
¿Conciencia amarilla? ¿Caminito de arena?
Ventana boca abajo escupiendo insignificancias de sol.
Parece mentira el paisaje: una playa, un cuadrito azul, un punto dorado, un escondite blanco debajo de lo azul, un deseo verde. Un humildemente querer sustraerse, borrarse un poco, empezando por los pies, de estas arenas movedizas en donde todo quiere luz, en donde todo pide luz, en donde todo se muere sin este claror, en donde
todos
todos
todos
enfermos están de neón.
Margarita Pintado
Neón estructural II
Bajo el agua, en las piscinas de los moteles de la Playa Albina, están las estructuras neón.
Lorenzo García Vega
Neón estructural I
Sería delicioso despertarse, iluminado por una estructura neón.Después, uno reordenaría el no-hacer de todos los días.
Escapar de una depresión con la destilación, en términos musicales, de una estructura neón (recordar los moteles de la Playa Albina: ellas tienen estructuras neón).
Lorenzo García Vega
Monday, December 27, 2010
CARTAS ABIERTAS: LORENZO Y PONTE
DICIEMBRE 23
Al Antonio José Ponte, le pasé el siguente telegrama navideño:
FELICIDADES, DESDE ESTA VILLA MARISTA QUE TODOS LLEVAMOS DENTROlorenzo
DICIEMBRE 26
Cuando, frente a un lago nocturno, la presencia del silencio.Un globo invisible. ¿Un globo invisible tiene que tener habitantes invisibles?Ese pasado de los fantasmas que investigan los espías. Pero ahora somos nosotros, los fantasmas, los que investigamos a los espías. O sea, me sorprende la Noche Buena, con ese lago negro, sereno, nocturno, donde arriba flota un globo –repito ¿con invisibles?-¿Cómo voy a explicar todo esto? Frente a ese lago de la Noche Buena, el vestido de los fantasmas – o una boca de fantasma- , con unas notas azules, para el reventar de los voladores (o sea, cuidar bien la noche, sobre la Villa Marista).¿Cómo fue, cómo se remienda un pasado que ya no existe? El fantasma de los espías, fantasmas de los cuales ya somos sus espías.Lo que fue el moño de la vieja pálida. Vamos a ver si nos entendemos: al romperse un espejo, siempre surge el perfil de una vieja pálida, que acaba integrándose con un moño. O, lo que es lo mismo, de una muñeca salió la reducción de un saco de azúcar, saco de azúcar que fue una jicotea –la jicotea estaba en una pequeña fuente del patio del Hotel Vista Alegre, en Jagüey Grande- y, al abrirle el cuello a la jicotea se anunciaba la caída del dictador Gerardo Machado, en 1933.
Añicos de palabras, añicos de imágenes. ¿Cómo voy a explicar todo esto?
Sólo una noche yo estuve en Villa Marista. Fui invitado para ir para el campo, pero como un documento que tenía me justificó, sólo tuve que ver a los demás invitados que montaron en camiones, en aquella noche, hacia el horror pacífico, sereno, del trabajo en el campo.Frente a un lago, nocturno, de esta Noche Buena.¿Cómo fue que se inventó un pasado que ya no existe? El pasado que vigilaron los espías. Pero ¿ya estamos espiando el pasado inexistente de los espías?En este lago que veo en esta Noche Buena estoy, increíblemente, bajo el techo de la Villa Marista. ¿A qué zuihitsu puede pertenecer esto? No entiendo.
No entiendo, no se entiende nada, pues hay que inventar una vez, que una vez estuvo en un baúl. ¿Cómo es eso? ¿Salió, también, del cuello de la jicotea del Hotel Vista Alegre? Y ahora acabo de leer en la escritora Müller: “Y nada acaba/ en el alfabeto de la angustia/ tan cabezacaminamente pesado / y a la vez lagartijamente delicado / como el presente”.¿Una Noche Buena se puede parecer a Villa Marista? ¿Villa Marista ha inaugurado una era imaginaria? La respuesta la pudieron dar los espías, y nosotros, aunque ahora somos los espías de los espías, no acabamos de saber, bien, como es la cosa. Hay que esperar.
Lorenzo García Vega
From: Lorenzo Garcia Vega <logar8@yahoo.com>Subject: Re: A Lorenzo, por su CartaTo: "Antonio Ponte" <tuguria@hotmail.com>Date: Thursday, December 30, 2010, 10:32 AM
Villa Marista, ya estoy convencido, es el modelo de los Homes para ancianos que yo le sueño a esta Playa Albina, y esto, si aprendemos a concebirla como el lugar de una nueva era imaginaria, donde lo que para locos y ancianos que se puede encontrar aquí., en la albina, viene a ser la traducción de esa casa de espías que hay allá, en la orilla castrista. Así, ¿no lo crees así?, se le pudiera añadir un capítulo a ese sistema poético que ya, por cierto, sus comentaristas lo han convertido en algo muy aburrido. . Me alegra mucho que lo incorpores a tu diario, lo espero. ¿Cómo andas? Siento que estemos alejados.lorenzo
P.D Es absurdo lo que te estoy diciendo? No, Estudiándolo más, con una buena razón narrativa, la cosa se vuelve transparente Tú, con tu lupa puesta sobre las ruinas, y con tu acercamiento a la Villa Marista, nos has enseñado a todos cómo acercarnos a la era imaginaria de esa Villa. No hay que darle más vueltas a esto que digo. La cosa es así.
Subject: A Lorenzo, por su CartaDate: Thursday, December 30, 2010, 4:39 AM
Querido Lorenzo:Gracias por dirigirme esta correspondencia fantasma, que empieza con visitantes misteriosos, con un globo invisible como la esfera pintada al gris que está en el reverso de las tapas de los trípticos del Bosco, y que los visitantes del museo apenas perciben. Y globo y carta que se abren, como siempre en tus textos, a perplejidades mayores que las de un paseante nocturno ante un lago en silencio.Me gustaría, si no tienes inconveniente, publicar tu Carta en Diario de Cuba, avisando que ha sido tomada de tu blog. Avísame en cuanto puedas para alegrarle estas horas finales de año a los lectores. Abrazo grande, feliz año venidero, que nos junte en Madrid,
P.
Friday, December 24, 2010
Unos huesos más negros que vivos. La revelación, en azul, de tres líneas. Me desperté muy tarde. Pasó un avión, y me dejó triste (y también unas muñecas con caras tristes, pero no reparé en ellas).
Dijo el viejo teósofo del Home:
-Anoche, en el sueño, muy amablemente le sonreí a la anciana que entró en el circo, en el momento de comenzar la función. Es que estoy anticipando eso: la reparación que tendré que llevar a cabo, en mi próxima encarnación. Yo me entiendo.
Lorenzo García Vega
Thursday, December 23, 2010
Se alarga, en color crema se sostiene el tiburón.
Un mar desprendido del rojo: se escabullen las islas de tinta.
Las patas, viejas, podridas ya, del insecto blanco. Esto, si hubiera agua, nadaría por nadar, nadaría por gusto (finalizaría entre islas, pero ¿ las islas existen?).
La historia es más corta -en rojo- de lo que se cree y, sin embargo, puede que no tenga fin.
El folletín comienza con la historia de ese personaje femenino: Emma Esquinner.
Por supuesto, estoy en la Playa Albina, y está pasando un avión por encima de la casa.
No tengo por que repetir que, yo, nunca he sido feliz.
Lorenzo García Vega
PRETENDO DIBUJAR
Yo no estoy muy decidido a emprenderla con una taza de café.
Yo quizás, nunca, me decida a inventar una taza de café.
Yo nunca soñé – lo que se dice soñar- una taza de café.
Yo tampoco he soñado con cuervos, ni he soñado con tijeras que manipularan los cuervos.
Una taza de café, repito, ha sido lo que no he sabido hacer.
Quizás en mi infancia, en Jagüey Grande, soñé una piñata en medio del patio, pero de eso nunca estaré seguro (había, de eso sí me acuerdo, una pila).
Para inventar un árbol, no sé por qué, yo tendría que inventar una taza de café.
Pero lo raro, lo que nunca podría conseguir, es extender la tela –una flora resumida en una yagua- donde algunos caracoles –viejos caracoles- tendrían el color enfermizo de un algo, cremoso por necesidad.
Y es que, lo interesante sería es que, el árbol que está frente a la ventana de mi cuarto, dejara traducir un vacío (Esta, aunque no me lo confiese, es una de mis más persistentes obsesiones).
Pero, ya se sabe, yo no sé dibujar.
Todo lo que no he cumplido se volvió, por no haberlo sabido hacer, blanco.
Puede ser una larga enumeración.
No fue un Lunes, ni tampoco en ningún Mercado.
Repito, puede haber sido una larga enumeración.
DIRECTORIO DE UN PURGATORIO Esclavo me he sentido desde ese entonces.
Sumido entre flores sin ningún valor.
¡A esto sí que se le puede llamar nonsense!
En otras ocasiones me reí. Esto quedó registrado en algún Directorio de un Purgatorio. Actualmente, no creo que me río.
Mata-Hari –lo supe cuando, de niño, iba al cine-, tenía grandes ojeras -¿de color violeta?-.
Matusalén, también, era un viejo muy entendido (sobre todo en humanidades).
(“Como los viejos que en el Home se odian”, es lo que suelo repetir).
Filosofía, sí que no voy a extraer de todo lo que estoy diciendo.
Hoy es un día bonito.
Lorenzo García Vega
Prostíbulo
Tal como si fuera como lo que pudiera denominarse “un prostíbulo de la ineficiencia”. ¿Un prostíbulo de la ineficiencia?, ¿qué puede ser eso?
O también pudiera llamarse un prostíbulo de tarados. ¿Qué es eso?
Sexualidad al revés, por lo pronto, girando alrededor de una nada. Es como si faltaran los ojos.
En una gran azotea, no me cabe duda de eso. Girando, y girando, y volviendo a girar, las prostitutas.
Nunca se han visto prostitutas menos carentes de atrativo.
(¿Lo que se está tratando es de unas jornadas como las del marqués de Sade? ¿Un Sade sin nada que contar?)
O, para explicar mejor la cosa, he aquí algunas manifestaciones:
-es un Infierno donde nadie se quema – extraño lugar, sin duda;
-o es un lugar del asco, pero un asco del vacío, un asco que resulta después que se exprime el vacío; y esto donde ciegos –ciegos, por supuesto, carentes de toda atracción sado-masoquista-, sentados en los taburetes del prostíbulo.
Es que el Infierno – prostíbulo donde no se siente nada, se inventa cuando ya no existe el Deseo. Sería, entonces, como la casa de prostitución que suelen visitar los muertos. Y esto, donde nada invita a ir allí y, sin embargo, sin saber por qué, se está allí. Pues es como contraer una lepra que no fuera nada. Una lepra que ni siquiera fuera lepra. Pero ¿dónde está aquella creolina conque se limpiaban los pisos de los prostíbulos habaneros?
No está ya la creolina, pero no está con un olor que viene a ser el olor de la ausencia de la creolina.
¡El no-olor olor de la ausencia de la creolina¡
Unos payasos blancos, pero sin existencia.
Entraron ellos, unas horas antes. Viven, ellos, una hora antes del vacío, Pero ¿es que el vacío tiene una hora antes?
Un sadismo, lo cuento, donde el Deseo nunca llegó a estar.
Y, ¿quién me lleva a ese prostíbulo?
Esto, entre otras cosas, es la pesadilla de un viejo loco rodando por: la cal, las paredes de tierra.
Las prostitutas tienen en su cuerpo una pared de tierra.
Es para raspar lo que que siempre se puede desprender.
La pesadilla de un loco, en el Home, durante toda la noche.
Pues hay un agua podada, podrida. El agua podada, podrida, que lo sustenta todo.
Lo sustenta. Es la base de todo. A partir de ahí se levanta el prostíbulo donde no hay Deseo.
Pero, advierto que no estoy durmiendo, ni tampoco estoy despierto.
O, paea explicarlos mejor, lo que obsede es un sueño que no tuve, - o un sueño donde se me olvidó que tuve un sueño- , por que, al despertar, no se despertó.
Lorenzo García Vega
Sunday, December 19, 2010
Vacío
Excrecencias negras y, también, blancas, pequeñas, manchas. Me crecen por los dedos.
En mi infancia, en Jagüey Grande, había un maestro –vestido de negro- que se llamaba Quiterio Fuentes.
Pero, vuelvo a la casa de mi abuela. Sigue la noche.
Sigue la noche, pero ahora juego: me disfrazo de fantasma y, con una sábana cubriéndome, salgo hasta la acera. Llega la policía.
A la policía le digo que yo soy abogado (en realidad, yo estudié la carrera de Derecho).
También llega una muchacha. Es Judit, mi hija.
Me digo que, sobre todo, exprimir el vacío, pero no sé si tendré fuerzas para alcanzar esa meta.
Vacaciones. Un lugar de recreo. ¿Un lugar de recreo? Puede que sea así, aunque yo no me siento en un lugar de recreo (¿no debería intentar historias rocambolescas?).
Pues se trata del lugar de las ruinas. ¿Lugar de recreo, y lugar de las ruinas, al mismo tiempo?
Es que siento mucha ansiedad: tengo que regresar: el regreso se me dificulta.
Observo: todo destruyéndose, en el lugar de las ruinas.
Observo: las lámparas del lugar, sobre el destartalo de la gente.
Pero al regresar, si no es que he regresado ya, mi madre estará allí, si no es que ya está ahí: ella, llena de reproches.
¿Quién soy yo?
Surgiendo de una vela encendida, un tocador de arpa. La vela está encendida frente a un espejo negro. Irrumpe un mediocre, idiota, compañero de colegio: el primero que conocí en el odioso lugar de los jesuitas donde estuve. Él, ahora, parece como que administra un cargamento de libros. No quiere entregarlos.
¿Y si imaginara que estoy entrando en un pic-nic?
Repito: ¿podré exprimir el vacío?
Lorenzo García Vega
Monday, December 13, 2010
La Muerte como Incesto
-El rey del frío. ¡El Rey del Frío!
Este Rey tendrá que ser sometido a un examen.
-OCULAR. Así mismo. En letras grandes. Y por una de esas letras aparece la foto de Pablo de Cuba Soria.
-Sale del marco de una puerta. Se desdobla.
O, lo que es lo mismo, oye, en la misma puerta, algunos ruidos.
Grita, entonces.
Es una horrible pesadilla donde, en la siesta del Sábado, alguien se propone entrar.
-En la casa de la Abuela, que estuvo en el pasado,
Duerme con la madre, y siente la extrañeza de ese hecho.
Se levanta. Sale. Camina por las calles del pueblo.
Al regresar –entra por la cocina de la casa de la Abuela-, encuentra que la madre, muerta ya hace algunos años, está al borde de un stroke: le giran los ojos, le giran los labios.
Además, todo gira en torno a la cocina de la Abuela. Y, como se está al borde de la pesadilla, todo puede convertirse en lo horrible.
No se puede dejar de señalar que, indudablemente, no deja de ser una nota draculesca ese girar de los ojos, y de los labios, de la madre.
Pero, sobre todo, lo que horroriza es el dormir con la madre. Solo y durmiendo con la madre. La casa de la Abuela se ha vuelto el lugar del horror.
(La artritis que siento es espantosa. Tengo miedo a que me sobrevenga un stroke. Tengo miedo a lo horrible del incesto. ¡La muerte como incesto!).
Se me ha dificultado entrar por la puerta de la casa de mi Abuela. Lluvioso, el pueblo de mi infancia está absolutamente vacío. Así que fue, entonces, que entré por la cocina para, así, encontrar a mi madre enferma. Enferma, pero debido a una fantasía procedente del temor al incesto.
El pueblo de mi infancia, repito, está bajo la tempestad; está lleno de vacío; no existe.
Repito que, por la artritis que estoy padeciendo, temo me sobrevenga un stroke.¡La muerte como incesto!
Lorenzo García Vega
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